Privacidad y seguridad
Cómo protegemos la privacidad de tu plantilla
La primera pregunta que se hace cualquier empleado sobre un programa de beneficios o EAP es siempre la misma: «¿esto es anónimo de verdad?». Si la respuesta no es un sí creíble, el uso muere antes de empezar. Así hemos construido Lazos para que la respuesta sea sí: por diseño, no por promesa.
El anonimato no es una función. Es la base.
La mayoría de los programas de beneficios fracasan mucho antes de que nadie evalúe su contenido. Fracasan en la brecha de confianza: los empleados asumen que cualquier cosa que digan, pregunten o usen en una herramienta que paga la empresa puede acabar llegando a su empleador. Ante esa duda, la opción más segura es no abrir la puerta.
Por eso el anonimato en Lazos no es un ajuste que se activa ni una promesa en un PDF. Es una decisión estructural: el sistema está construido para que los datos individuales no puedan llegar a tu empresa. No «no deben»: no pueden. La confianza que depende de que alguien decida portarse bien es frágil. La que impone la arquitectura, no.
Lo que se queda con el empleado
Todo lo personal en Lazos vive en el espacio privado del empleado: sus conversaciones, el contexto de sus relaciones, sus objetivos y su día a día. Esa información se usa para una única cosa: ayudar a esa persona, con mejores consejos y recomendaciones en el momento adecuado.
Esos datos nunca se muestran al empleador, nunca aparecen asociados a un nombre en ningún informe y nunca se usan para construir perfiles individuales para la empresa. Lo que un empleado comparte con Lazos es suyo.
Lo que RRHH ve de verdad
RRHH ve exactamente una cosa: cuántas personas han abierto la app al menos una vez en el último mes. Eso es todo. Sin nombres, sin líneas temporales individuales, sin uso por beneficio, sin puntuaciones de bienestar. Nada más sale del espacio privado de los empleados.
E incluso ese único número nunca es exacto. Lo reportamos en rangos («entre 200 y 225», «entre 500 y 550») para que jamás pueda combinarse con otra información y señalar a alguien. Suficiente para saber que el programa está vivo; nunca suficiente para saber algo de alguien.
Cifrado en todo, incluso de nosotros
Todos los datos en Lazos están cifrados, en tránsito y en reposo. La información de identidad y los datos de uso se mantienen estrictamente separados, el acceso dentro de Lazos sigue principios de mínimo privilegio con registro de auditoría completo, y practicamos la minimización de datos: no recogemos lo que no necesitamos para ayudar al empleado o generar información agregada.
La consecuencia importa más que la lista de medidas: ni siquiera el equipo de Lazos puede leer el contenido personal de un empleado. No hay ningún panel de administración sobre las conversaciones privadas, ninguna puerta trasera de soporte, ningún «solo esta vez». Y por supuesto, la empresa tampoco recibe nada: lo único que sale del espacio privado es señal anónima y agregada.
IA con retención cero, garantizada por contrato
Lazos funciona sobre infraestructura de IA configurada con retención cero de datos. Las interacciones de los empleados se procesan para generar una respuesta y el proveedor de IA nunca las almacena: nada se escribe en sus registros, nada se conserva, nada puede reconstruirse después.
Y no es un acuerdo de palabra. Nuestros contratos con los proveedores de IA garantizan legalmente que ningún humano puede leer las interacciones de los empleados y que esas interacciones nunca se usan para entrenar o mejorar modelos. Todo ello sobre conexiones cifradas y en infraestructura que cumple los estándares europeos de protección de datos más exigentes. Si un proveedor no puede comprometerse a eso por escrito, no trabajamos con él.
Lo que nunca haremos
Algunas cosas conviene decirlas explícitamente. Nunca venderemos ni compartiremos datos personales con terceros, ni ahora ni nunca; no es un modelo de negocio que tengamos ni vayamos a tener jamás. Nunca habrá publicidad dentro de Lazos. Nunca daremos a un empleador informes a nivel individual: sin excepciones, sin un «plan premium» que desbloquee vigilancia.
Si una funcionalidad comprometiera el anonimato del empleado, no la construimos. Esa restricción no es negociable, porque en el momento en que se dobla, todo lo demás en esta página deja de ser verdad.
Por qué esto también es bueno para RRHH
Puede parecer que el anonimato limita lo que RRHH puede aprender. En la práctica es justo al contrario. Los programas en los que los empleados no confían tienen tasas de uso de un dígito, y un uso de un dígito produce datos que no significan nada. Los programas en los que confían se usan a diario, y el uso diario produce la imagen agregada y honesta que ninguna encuesta conseguirá jamás.
El anonimato no es el precio que pagas por la información. Es lo que hace posible la información de verdad.
Mira lo que tu equipo recibiría de verdad
Te enseñamos la experiencia del empleado, la única métrica en rangos que recibe RRHH y exactamente cómo se mantiene el anonimato de principio a fin.
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